{"id":239,"date":"2019-08-10T12:21:23","date_gmt":"2019-08-10T10:21:23","guid":{"rendered":"http:\/\/espiritazz.cluster027.hosting.ovh.net\/?p=239"},"modified":"2019-08-10T12:21:23","modified_gmt":"2019-08-10T10:21:23","slug":"la-importancia-de-nuestras-acciones-y-decisiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.espiritasmadrid.com\/index.php\/2019\/08\/10\/la-importancia-de-nuestras-acciones-y-decisiones\/","title":{"rendered":"La importancia de nuestras acciones y decisiones"},"content":{"rendered":"\n<p>La libertad es la condici\u00f3n necesaria del alma humana, ya que sin ella no podr\u00eda construir su destino.<br>\nA pesar de que a primera vista la libertad del hombre parece ser muy \nrestringida por las propias limitaciones de las condiciones f\u00edsicas, \nsociales, o por los intereses de cada uno, en realidad, siempre podemos \neludir tales obst\u00e1culos y actuar de la manera que nos parezca m\u00e1s \nacertada.<br>\n\u201cLa libertad y la responsabilidad son correlativas en el ser y aumentan \ncon su elevaci\u00f3n, siendo la responsabilidad la que confiere al hombre \ndignidad y moralidad, sin ella no ser\u00eda m\u00e1s que un aut\u00f3mata, un juguete \nde las fuerzas que nos acompa\u00f1an\u201d.<br>\nCuando resolvemos hacer o dejar de hacer alguna cosa, nuestra conciencia\n siempre nos alerta al respecto, aprob\u00e1ndonos o censur\u00e1ndonos. A pesar \nde que la voz \u00edntima nos alerte, siempre hacemos lo que fue decidido por\n nuestra voluntad o libre albedr\u00edo. Nada nos coacciona en los momentos \nde tomar las decisiones personales, de ah\u00ed que sea correcto afirmar que \nsomos responsables de nuestros actos. Somos los constructores de nuestro\n destina. Nuestro presente y futuro se encuentran condicionados por \nnuestras acciones.<br>\nEl libre albedr\u00edo es definido, pues, como \u201cla facultad que tiene el \nindividuo de determinar su propia conducta, o en otras palabras, la \nposibilidad que tiene de elegir, entre dos o m\u00e1s razones suficientes, \npara querer o actuar en una de ellas y hacerla prevalecer sobre las \ndem\u00e1s\u201d. Nuestros actos tejen alas de liberaci\u00f3n a cadenas de cautiverio \npara nuestra victoria o nuestra derrota. Todos nos hallamos ligados \nindisolublemente a nuestras propias obras.<br>\nAceptar la vida como si estuviera guiada por un determinismo donde todos\n los acontecimientos est\u00e1n fatalmente preestablecidos es razonar de una \nmanera muy ingenua, si no simplista; porque, si as\u00ed fuera, el hombre no \nser\u00eda un ser pensante, batallador, capaz de tomar resoluciones y de \ninterferir en el progreso. Ser\u00eda solamente como un robot. irresponsable,\n a merced de los acontecimientos.<br>\n\u201cLa fatalidad existe pues \u00fanicamente por la elecci\u00f3n que el Esp\u00edritu hizo al reencarnar de sufrir esta o aquella prueba\u201d<br>\n\u201cEl libre albedr\u00edo, la libre voluntad del Esp\u00edritu se ejerce \nprincipalmente a la hora de las reencarnaciones, cuando escoge en el \nMundo Espiritual determinada familia, cierto medio social, etc. Sabiendo\n de antemano cu\u00e1les son las pruebas que le aguardan, pero, igualmente \ncomprende lo necesarias que son estas pruebas para desarrollar sus \ncualidades, limar sus defectos, despojarse de sus prejuicios y vicios. \nEstas pruebas tambi\u00e9n pueden ser consecuencia de un pasado funesto, que \nes preciso reparar, y las acepta con resignaci\u00f3n y confianza.\u201d<br>\nEl futuro se le presenta entonces, no en sus pormenores, sino en sus \nl\u00edneas m\u00e1s destacadas, en la medida en que dicho futuro es la resultante\n de actos anteriores. Estos actos representan la porci\u00f3n de \u201cfatalidad\u201d o\n de \u201cpredestinaci\u00f3n\u201d que ciertos hombres son llevados a observar en \ntodas las vidas.<br>\n\u201cEn realidad nada es fatal y cualquiera que sea el peso de las \nresponsabilidades en que se haya incurrido, siempre se pueden atenuar, \nmodificar la suerte con obras de abnegaci\u00f3n, bondad, caridad, con un \nprolongado sacrificio al deber\u201d. Recibiendo constantemente las \noportunidades de enmendar nuestras deudas del pasado.<br>\nLos acontecimientos que pueden observarse a diario, dentro de la \nimportancia que desorganizan el modo de vida, antes tan feliz, o bajo la\n forma de tragedias que provocan crisis de angustia y desesperaci\u00f3n; la \nenfermedad que llega sin previo aviso, abatiendo el \u00e1nimo y el coraje, \nlas decepciones con amigos o las esperanzas frustradas. La pobreza \nmaterial, retratada en la desnutrici\u00f3n, la orfandad, los asaltos, y \ntantas cosas que se traducen en aflicciones e infortunios, podr\u00e1n \nconducir al hombre que desconoce las verdades espirituales, a la locura o\n al suicidio.<br>\nPor esto, la Doctrina Esp\u00edrita viene a poner en claro que las \n\u201cvicisitudes de la vida\u201d son de dos especies. O si se prefiere, \nprovienen de dos fuentes bien distintas que debemos destacar: Unas \ntienen su origen en la vida presente y otras fuera de esta vida.<br>\nAl remontarse al origen de los males terrestres se reconocer\u00e1 que muchos\n son consecuencia l\u00f3gica del car\u00e1cter y del proceder de quienes lo \npadecen.<br>\nObservando nuestro entorno y nuestra raz\u00f3n, aquella que nos distingue de\n los animales, nos se\u00f1ala que evidentemente debe existir alguna raz\u00f3n \npara esta diferencia, para esta realidad.<br>\n\u00a1Cu\u00e1ntos hombres caen por su propia culpa! iCu\u00e1ntos son v\u00edctimas de su \nimprevisi\u00f3n, de su orgullo y de su ambici\u00f3n! \u00a1Cu\u00e1ntos se arruinan por \nfalta de orden, de perseverancia, por proceder mal o por no haber sabido\n limitar sus deseos, sus ambiciones, por vivir sin control!<br>\n\u00a1Cu\u00e1ntas molestias y enfermedades provienen de los excesos de toda \nclase! iCu\u00e1ntos padres son infelices a causa de sus hijos, por no haber \ncombatido desde el principio sus malas tendencias, habiendo cedido o \nignorado sus vidas,permiti\u00e9ndoles desde muy j\u00f3venes una libertad que no \nhan sido capaces de controlar!<br>\nEntonces, \u00bfa qui\u00e9n habr\u00e1 de responsabilizar el hombre por todas esas \naflicciones, sino a s\u00ed mismo? El hombre, pues, en un gran n\u00famero de \ncasos es el causante de sus propios infortunios.<br>\nSin embargo, sabemos que existen males que ocurren sin que nosotros, los\n hombres, tengamos una culpa directa. Son dolores que se originan en \nactos practicados en otras existencias y que debido a los abusos, \nperjudicaron el periesp\u00edritu, como por ejemplo, la p\u00e9rdida de los seres \nqueridos y la de quienes son el soporte de la familia. Tambi\u00e9n los \naccidentes que ninguna previsi\u00f3n hubiera podido impedir. Los reveses de \nla fortuna, que frustran todas las precauciones que son aconsejadas por \nla prudencia. Los flagelos naturales, las enfermedades de nacimiento, \nsobre todo las que quitan a tantos infelices los medios de ganarse la \nvida por el trabajo personal, como las deformidades, la idiotez, el \ncretinismo, etc. Quienes nacen en estas condiciones, seguramente no han \nhecho nada en la existencia actual para merecer, sin compensaci\u00f3n, tan \ntriste suerte que no pod\u00edan evitar.<br>\nNo queda la menor duda de que lo que hoy somos es el producto de las \nexperiencias vividas en el pasado. No hay sufrimiento sin una raz\u00f3n y la\n \u201cLey de Causa y Efecto\u201d, o de \u201cAcci\u00f3n y Reacci\u00f3n\u201d rige nuestro destino,\n porque, si bien somos libres en la siembra, seremos esclavos de la \ncosecha, condicion\u00e1ndonos la reencarnaci\u00f3n.<br>\nDios nos concede por el libre albedr\u00edo, la responsabilidad de practicar \nel bien o el mal. No obstante, a partir del momento en que decidimos que\n hacer, \u00e9sta acci\u00f3n genera una reacci\u00f3n caracter\u00edstica que vendr\u00e1 m\u00e1s \ntarde, marcando nuestra nueva experiencia de vida. As\u00ed se explica, por \nla pluralidad de existencias y por el destino de la Tierra, como mundo \nexpiatorio, las anomal\u00edas que muestran la distribuci\u00f3n de la dicha y la \ndesventura entre los buenos y malos, en este planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>                                                                                                 <strong>Juan Miguel Fern\u00e1ndez Mu\u00f1oz<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La libertad es la condici\u00f3n necesaria del alma humana, ya que sin ella no podr\u00eda construir su destino. 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