{"id":227,"date":"2019-08-10T12:17:04","date_gmt":"2019-08-10T10:17:04","guid":{"rendered":"http:\/\/espiritazz.cluster027.hosting.ovh.net\/?p=227"},"modified":"2019-08-10T12:17:04","modified_gmt":"2019-08-10T10:17:04","slug":"un-dia-en-la-vida-de-allan-kardec","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.espiritasmadrid.com\/index.php\/2019\/08\/10\/un-dia-en-la-vida-de-allan-kardec\/","title":{"rendered":"Un D\u00eda En La Vida De Allan Kardec"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Par\u00eds, a pesar de ser \u201cLa Ciudad De La Luz\u201d es triste en invierno. \nAquella tarde tambi\u00e9n lo era. La nieve ca\u00eda lentamente, pero Kardec \nsentado en su despacho, no observaba lo que ocurr\u00eda al otro lado de los \nventanales. Estaba preocupado, encerrado  en sus pensamientos, un dolor,\n un sufrimiento marcaba su rostro austero. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eran d\u00edas dif\u00edciles. El dinero no alcanzaba para las publicaciones, \nal tiempo que llov\u00edan las cartas de elogios y quejas protestando por la \npublicaci\u00f3n de \u201cEl libro de los Esp\u00edritus\u201d, que hab\u00eda tenido un eco en \nel mundo intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En pugna, ten\u00eda dos fuerzas enfrentadas a \u00e9l. \u201cEl materialismo\u201d que \nno aceptaba que la Doctrina Esp\u00edrita impulsara al hombre en la direcci\u00f3n\n de Dios y las \u201cclericales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el coraz\u00f3n oprimido record\u00f3 como los Esp\u00edritus le hab\u00edan despertado. C\u00f3mo se hab\u00eda iniciado todo \u201caquello\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Record\u00f3 como su amigo el Sr. Fortier, magnetizador como \u00e9l, con el \nque manten\u00eda una gran amistad desde hac\u00eda 25 a\u00f1os, le hab\u00eda hablado por \nprimera vez de las mesas giratorias. De las mesas danzantes. Era el a\u00f1o \n1.855.\t<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y c\u00f3mo en casa de la Sra. Plainemaison, sensitiva, a la que acudieron\n para presenciar el fen\u00f3meno, su amigo el Sr. Fortier le dec\u00eda \n\u00a1Pregunte! \u00a1Pregunte! Y el preguntaba \u201cmentalmente\u201d y la mesa contestaba\n con golpes a sus preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de varias visitas comprendi\u00f3 Hip\u00f3lito Le\u00f3n Denizart Rivail, \npues entonces manten\u00eda su verdadero nombre, que era un fen\u00f3meno \ndiferente y que fuerzas inteligentes se encontraban detr\u00e1s de todo \naquello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y estando absorto con sus pensamientos, la puerta se abri\u00f3 y entr\u00f3 en el despacho su esposa \u201cAmelia Gabriela Boudet\u201d.\t\t<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cHip\u00f3lito, acaban de traer este paquete para ti\u2026\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo recogi\u00f3, era un paquete humedecido, cort\u00f3 las cuerdas que lo rodeaban y lo abri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era un libro de color verde, en cuero de Rusia, con sus hojas ra\u00eddas y\n amarillentas por el uso. Unas letras impresas en oro dec\u00eda  \u201cEl libro \nde los Esp\u00edritus\u201d. Y m\u00e1s abajo Allan Kardec.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Observ\u00f3 sus hojas desgastadas y entre ellas encontr\u00f3 una carta. Despleg\u00f3 el papel y ley\u00f3:\t<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cSe\u00f1or Kardec, perm\u00edtame saludarle con mucha gratitud, este libro salv\u00f3 mi vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Yo soy Joseph Perrier y hace  muchos a\u00f1os que trabajo de encuadernador en Par\u00eds, siendo muy aceptado.<br>\nLe tengo que hacer un poco de historia, pero perm\u00edtame que le ofrezca \neste libro para que usted lo tenga de recuerdo, porque a este libro le \ndebo la vida\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kardec respir\u00f3 profundamente y sigui\u00f3 leyendo la carta que dec\u00eda\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cYo viv\u00eda feliz. Ten\u00eda un hogar. Me hab\u00eda casado hac\u00eda pocos a\u00f1os\n y mi esposa llenaba todas las ilusiones de mi vida.  Todo me sonre\u00eda. \nProfesionalmente estaba trabajando bien\u2026 Pero un d\u00eda una enfermedad \nnefasta, cruel, marc\u00f3 nuestra existencia y fue consumiendo la de ella, \nhasta que muri\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue todo tan r\u00e1pido Sr. Allan Kardec que no consegu\u00eda comprender \nporque pasaba esto. Materialista, ateo, no aceptaba que hubiese un Dios \ncapaz de llevarse de mi lado a alguien tan amoroso, tan gentil, que \nhab\u00eda alegrado mi vida. Y ya mi vida no ten\u00eda sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de que ya la hab\u00eda sepultado, solamente una idea rondaba mi \ncabeza. Era la del suicidio. Para que seguir viviendo. Qu\u00e9 raz\u00f3n hab\u00eda \npara que me mantuviera con vida, mientras ella estaba al \u201cotro lado\u201d,  \nseg\u00fan dec\u00edan las religiones de la vida. Pero yo no ten\u00eda ninguna prueba,\n no ten\u00eda ninguna evidencia. Ella no estaba m\u00e1s a mi lado, no afectaba \nmis sentidos, y mis sentimientos estaban destrozados por la ausencia de \nese ser tan amado, tan querido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una noche paseando por el Sena, no hace mucho tiempo se\u00f1or Kardec, \nesa idea constante del suicidio continuaba rondando mi mente. Avanc\u00e9 por\n el \u201cPuente Nuevo\u201d, la niebla parec\u00eda cubrirlo todo. Apenas se ve\u00edan las\n farolas iluminadas y dije: \u201cEste es el momento\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mir\u00e9 las aguas turbulentas del Sena en las que algunos pedazos de \nhielo ya empezaban a marcha y dije \u201cS\u00ed \u00a1Ah querida m\u00eda, si realmente me \nesperas estar\u00e9 all\u00ed del otro lado muy pronto! Y cuando fui a parapetarme\n en el borde del puente \u201calgo\u201d cay\u00f3 a mi lado que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, \nme distrajo y mir\u00e9. Me agach\u00e9 y lo recog\u00ed. Era un libro. Con \u00e9l en la \nmano busqu\u00e9 una de las farolas para ver de qu\u00e9 se trataba. Era un libro \nhumedecido por el roc\u00edo que hab\u00eda ca\u00eddo en la noche y que dec\u00eda: El \nlibro de los Esp\u00edritus\u201d. Abajo alguien hab\u00eda escrito \u201cEste libro salv\u00f3 \nmi vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sab\u00eda qu\u00e9 actitud tomar\u2026 El instante en que quer\u00eda matarme hab\u00eda \npasado y la curiosidad por saber de qu\u00e9 se trataba ese libro que dec\u00eda \n\u201c\u2026que hab\u00eda salvado la vida a alguien\u201d alguna cosa tendr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Emprend\u00ed el regreso a mi hogar y pas\u00e9 el resto de la noche leyendo este libro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Ah se\u00f1or Kardec, yo quiero agradecerle a usted que me salv\u00f3 la vida!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora s\u00e9 que este libro es maravilloso y  doy gracias a usted que fue\n quien lo escribi\u00f3 y quien escuch\u00f3 las voces de los Esp\u00edritus para darme\n una orientaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Rec\u00edbalo entonces con mi profunda gratitud porque nunca \nhabr\u00e9 de olvidarme que gracias a usted no me he matado. Y escribi\u00f3 \ntambi\u00e9n en el libro \u201cA m\u00ed tambi\u00e9n me salv\u00f3 la vida\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Allan Kardec sinti\u00f3 que le corr\u00edan las l\u00e1grimas por las mejillas y \npens\u00f3 \u201cque poca importancia ten\u00eda la incomprensi\u00f3n de los dem\u00e1s o la \nintolerancia cuando en realidad alguien ven\u00eda a agradecerle el haberle \nsalvador la vida\u201d. Y llor\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese fue un hecho \u201cimportant\u00edsimo\u201d en la vida del notable Maestro \ncodificador del Espiritismo, porque de esa manera, en la hora crucial en\n que el sent\u00eda el desamor de la gente,  llegaba una prueba de gratitud \nque todos de alguna forma necesitamos en un momento de nuestra vida. No \nporque hagamos el bien o ayudemos a alguien esperando la recompensa, \nsino tambi\u00e9n porque se necesita una palabra de est\u00edmulo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan Miguel Fern\u00e1ndez Mu\u00f1oz.<br>\nAsociaci\u00f3n de Estudios Esp\u00edritas de Madrid<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Par\u00eds, a pesar de ser \u201cLa Ciudad De La Luz\u201d es triste en invierno. Aquella tarde tambi\u00e9n lo era. La nieve ca\u00eda lentamente, pero Kardec sentado en su despacho, no observaba lo que ocurr\u00eda al otro lado de los ventanales. Estaba preocupado, encerrado en sus pensamientos, un dolor, un sufrimiento marcaba su rostro austero. 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