{"id":157,"date":"2019-08-09T17:30:50","date_gmt":"2019-08-09T15:30:50","guid":{"rendered":"http:\/\/espiritazz.cluster027.hosting.ovh.net\/?p=157"},"modified":"2019-08-09T17:30:50","modified_gmt":"2019-08-09T15:30:50","slug":"el-temor-a-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.espiritasmadrid.com\/index.php\/2019\/08\/09\/el-temor-a-la-muerte\/","title":{"rendered":"El temor a la muerte"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cLos muertos no son los ausentes, son los invisibles\u201d.<\/em><br>\n(V\u00edctor Hugo)<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de nuestra actividad doctrinaria acostumbramos a compartir \nconferencias y charlas relacionadas con los temas del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto d\u00eda, despu\u00e9s de una exposici\u00f3n, una joven, en el tiempo que dedic\u00e1bamos al coloquio, pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u00bfPor qu\u00e9 tengo tanto miedo a la muerte?-<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Por el desconocimiento sobre la realidad espiritual.- contestamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, los pueblos occidentales carecemos, en general, por \ndesgracia, del conocimiento suficiente para saber que el alma es \ninmortal, que la vida contin\u00faa despu\u00e9s de la muerte f\u00edsica. Si ya desde \nnuestra m\u00e1s tierna edad nos ense\u00f1asen a comprender que el esp\u00edritu, o el\n alma, no mueren, nuestra mente estar\u00eda despierta a este acontecimiento \nirreversible. Aunque lo hayamos o\u00eddo muchas veces es algo en lo que no \nnos paramos a meditar, a pesar de su gran importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Son pocas las almas que en la existencia corporal se esfuerzan por \nvivir las ense\u00f1anzas del Evangelio de Jes\u00fas, creyendo que los esfuerzos y\n sacrificios, as\u00ed como las vicisitudes soportadas durante su vida en la \nTierra, les han de garantizar la liberaci\u00f3n del Esp\u00edritu cuando pasen al\n otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay dos factores muy importantes que no solo perturban a los \nencarnados en la \u00faltima hora, cre\u00e1ndoles serias dificultades, y que les \nretiene m\u00e1s tiempo del debido junto a su cad\u00e1ver, despu\u00e9s de haberlos \nconsiderado muertos. Uno de ellos es el proverbial \u201cmiedo a la muerte\u201d, y\n el otro factor, proviene de los lamentos familiares que en su \ndesesperaci\u00f3n e ignorancia terminan por imantar al \u201cfallecido\u201d a su \nlecho de dolor, dificult\u00e1ndole la liberaci\u00f3n r\u00e1pida del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>No basta que el ser humano haya sido educado brillantemente o que \nposea una cultura adelantada, acumulada a trav\u00e9s de los muchos a\u00f1os de \nestudio, ya que generalmente valoran las cosas del mundo material y \nconfunden el verdadero sentido de la vida del esp\u00edritu inmortal con los \nefectos transitorios de la existencia f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se enfrentan con el terrible momento de la \u201cmuerte\u201d, en donde \nla vida corporal se escapa sin posibilidad alguna de retenci\u00f3n, el miedo\n domina su cerebro y se apegan desesperadamente a los \u00faltimos resquicios\n de vitalidad, solicitando m\u00e1s tiempo para desatar los lazos de la \nexistencia terrena. Incluso algunos, por su tremendo temor a la muerte, y\n mostrando su disconformidad, terminan por encarcelar su esp\u00edritu en el \ncuerpo agonizante.<\/p>\n\n\n\n<p>En vez de predisponer la mente hacia la invitaci\u00f3n liberadora del \nesp\u00edritu, prefieren el apego al instinto animal que lucha \nencarnecidamente para impedir que su esp\u00edritu se libere.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n la aflicci\u00f3n, la desesperaci\u00f3n y el rechazo de la familia y \namigos que le rodean, producen filamentos densos de magnetismo que \nimantan al esp\u00edritu desencarnante a su cuerpo material como si fuesen \ngruesas cuerdas vivas que sostiene el alma en agon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces al estar presos en las mallas esclavizantes de la poderosa \nred magn\u00e9tica, se ven obligados a presenciar los lamentos, gritos y \ndesesperaciones que vibran alrededor de \u00e9l. Y es tan perjudicial esa \nmisi\u00f3n afectiva, establecida a trav\u00e9s de los lazos magn\u00e9ticos de sus \nfamiliares, que en cuantos casos algunos esp\u00edritus, de reconocida \nelevaci\u00f3n espiritual, llegan a combinar para que su desencarnaci\u00f3n se \nproduzca durante el sue\u00f1o o alejados de la familia, con el fin de que \nlos individuos puedan \u201cmorir\u201d sosegados. As\u00ed, como los desenlaces \ns\u00fabitos ocurridos fueran del hogar en donde la desesperaci\u00f3n de los \nparientes no les pueda afectar el esp\u00edritu, que ya est\u00e1 liberado de los \nlazos que le ataban a la vida f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>Es conveniente reflexionar que si para los encarnados la muerte de un\n familiar significa una tragedia insuperable y a su vez un drama \ndoloroso, el mismo acontecimiento para sus parientes ya desencarnados se\n transforma en un hecho jubiloso, pues en realidad se trata del retorno \nde un ser querido a su verdadero hogar en el M\u00e1s All\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay separaci\u00f3n absoluta; lo que realmente existe es que el \nesp\u00edritu devuelve a la Tierra su vestimenta carnal, usada e inservible, \nque le fuera prestada para el r\u00e1pido aprendizaje a trav\u00e9s de algunos \na\u00f1os terrenales.<\/p>\n\n\n\n<p>La desencarnaci\u00f3n tiene caracter\u00edsticas muy particulares; cada uno \nrecoge aquello que siembra, en el tiempo exacto y previsto de la Ley \nDivina.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto es que en el momento de desencarnar aparecen junto a nosotros \nesp\u00edritus amigos o parientes que nos asisten en la hora cr\u00edtica. De eso \nno tenemos duda. Pero tambi\u00e9n nos podremos encontrar con dificultades \nque se anteponen a la mayor\u00eda de los desencarnados, principalmente a \ncausa de su comportamiento con otros seres que perjudicaron, cuyas \ninfluencias amenazan a los reci\u00e9n llegados de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Podremos tener la protecci\u00f3n de la asistencia benefactora que \nnuestros amigos invisibles no prestan, pero esa defensa depender\u00e1 mucho \ndel caudal de virtudes que posea el esp\u00edritu desencarnante y del modo en\n que haya vivido en la materia, porque, es com\u00fan que los encarnados \nobedecen m\u00e1s a los instintos de las pasiones animales que a la raz\u00f3n \nespiritual; poco a poco se dejan envolver por las sugestiones mal\u00e9ficas \nde los malhechores de las sombras, que desde el M\u00e1s All\u00e1 les preparan \nanticipadamente para que sintonicen mejor a sus vibraciones inferiores.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por ello que a\u00fan, todav\u00eda, estamos a tiempo de preparar el camino \ncon nuestras buenas acciones, pues ser\u00e1 lo \u00fanico que podremos llevarnos \ncuando esta hora llegue para nosotros. Porque recordemos, la muerte es \nun fen\u00f3meno biol\u00f3gico que transfiere al ser de una realidad hacia otra, \nsin extinci\u00f3n de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Miguel Fern\u00e1ndez Mu\u00f1oz<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLos muertos no son los ausentes, son los invisibles\u201d. (V\u00edctor Hugo) Dentro de nuestra actividad doctrinaria acostumbramos a compartir conferencias y charlas relacionadas con los temas del esp\u00edritu. 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