Archivado en: ‘Artículos’ .

¿Por Qué No Escuchamos?

10 Enero, 2012

escuchar[1]

Hace unas semanas recibí en mi teléfono móvil una llamada, la de una persona que me habían presentado hacía unas semanas en el último encuentro con Divaldo Pereira Franco, celebrado en Madrid.

Tras saludarnos mutuamente el señor me comento:…“Como yo se que usted se dedica a estas actividades, quisiera ponerme en contacto con mi abuela”.

Tras escuchar el deseo de mi interlocutor llegó por nuestra parte la explicación tantas veces repetida, de que los espíritus no se encuentran a nuestra disposición, que desconocemos su actual situación y que la espiritualidad les puede conceder permiso o no para manifestarse, etc. Comentándole al mismo tiempo que él se había puesto en contacto conmigo porque había “marcado” mi número de teléfono y yo había podido recibir su llamada. Somos eso, “un teléfono” en reposo pendiente de que alguien nos llame cuando lo consideren oportuno y necesario.

Al terminar de exponer doctrinariamente los inconvenientes, volví a escuchar a dicho señor, que había permanecido en silencio durante todo este tiempo con otra pregunta, “¿usted me puede indicar una persona que me ponga en comunicación con mi abuela?”.

Ya difícilmente nos sorprendemos por esta serie de situaciones que se nos crea, pero sí nos llama poderosamente la atención que no se preste interés cuando procuramos explicar desde el punto de vista natural las relaciones que existen entre el mundo físico y el espiritual.

Ya sabemos que cada uno tenemos una idea determinada sobre ciertas cosas, es verdad, pero en un tema tan delicado como es la comunicación de los espíritus con nosotros los hombres hay quien se deja llevar más por su deseo y sus sentimientos, que por lo que debe considerar como “algo” fundamental: el razonamiento.

Por ello siempre procuramos orientar a las personas que nos consultan, sobre la necesidad del estudio de la Doctrina Espírita, para que comprendan de una manera sencilla que “aquellas cosas” que podemos ver en la televisión, escuchar en ciertas emisoras de radio o leer en la prensa escrita, se escapa de la realidad. Es todo mucho más complejo, como para darle validez a esta propaganda vacía pero llena de insensateces.

Juan Miguel Fernández Muñoz

De Cara Al Tercer Milenio

6 Abril, 2011

mentebaierta

Desde hace mucho tiempo se hacen oir voces que anuncian a la humanidad la expectativa de mejores condiciones de vida para el hombre, en este futuro inmediato que se conoce como el Tercer Milenio.

Se vislumbran ya los primeros indicios que pronostican el despertar de la Era del Espíritu. Existen señales en la actividad humana que nos indican que marchamos hacia una idea global, hermanándonos por el mismo amor, identificados por las mismas metas, trabajando y sirviendo conforme al grado de evolución alcanzado, bajo la mirada atenta de Jesús, el Maestro amado.

Él nos enseño con el ejemplo y la palabra cual era el verdadero camino. Imitarlo en el ejercicio del amor y en la práctica del bien es lo que hará mejorar a este planeta.

Sabemos que la estrechez de nuestra mente, condicionada naturalmente a los sentidos físicos, nos hace visulizar y limitar el comienzo, presente y fin de las cosas.

En las esferas espirituales, la dimensión del tiempo adquiere nuevas acciones y efectos.

Estando el Espíritu fuera de las limitaciones de la materia espesa, menos condicionado por encontrarse liberado del cuerpo físico, los desencarnados que alcanzaron cierto grado de evolución pueden precisar con exactitud circunstancias del pasado o hechos futuros, sobre todo con finalidades esclarecedoras y de ayuda. Para los Espíritus purificados, desvinculados ya de las sensaciones del tiempo ¿qué representa, por ejemplo, el periodo de uno o más siglos frente a la eternidad? No se puede decir lo mismo de los Espíritus que sufren, para los cuales el transcurso del tiempo parece que se dilata intensificando en ellos el suplicio.

Los Espíritus Superiores informan que podemos prever en un futuro no muy distante, con un margen razonable de seguridad, que las facultades de telepatía, videncia, audiciencia, psicofonía, psicografía,la curación, y todos los demás fenómenos mediúmnicos, ya en fase de estudio por la ciencia parapsicológica del hombre, serán de uso extendido entre los seres humanos que se elevaron en la superficie de la moral y el conocimiento.

Habrá un tiempo, indudablemente que no está próximo, pero que asimismo no se encuentra lejano, en el que el desconocimiento se eclipsará de la faz de la Tierra. Cuando la Tierra modifique su psicosfera, que es el resultado de las construcciones mentales del hombre, la ignorancia se apartará de nuestro planeta, y la angustia que nos agobia, derivada precisamente de estos fluidos que nuestra mente emana, también desaparecerá.

El ser humano alcanzará inexorablemente la creencia en la existencia de Dios y sus Leyes Divinas, y comprenderá las calidades de los valores éticos, disfrutará mejor de la alegrías adquirirdas en el ejercicio del amor, principalmente aquellas que aumente en el privilegio de servir. Las neurosis y las llamadas angustias serán sustituidas por las edificaciones mentales de progreso y felicidad. El mal, símbolo de las fuerzas inferiores que actualmente se encuentran instaladas en la Tierra, dejará de existir para siempre.

Es conveniente destacar que el futuro depende, y dependerá siempre, de nuestro proceder de hoy pudiendo, por tanto, ser reformado por medio de acciones ennoblecedoras.

Podemos asegurar que muchos millares de Espíritus terrestres, inmersos en el mal y en la soberbia, por su propia culpa y necesidad expiatoria, serán enviados a planetas en estado evolutivo semejante a la Tierra. Aunque no sea posible situar tal acontecimiento en términos de distancia de años, se afirma que esto ocurrirá al límite del ciclo evolutivo cuyo final estamos viviendo.

Por lo tanto aguardemos con esperanza y fe su venida que significará el triunfo de las conquistas interiores. El hombre acabará comprendiendo su verdadera naturaleza espiritual. Pero recordemos que el Tercer Milenio tendrá mil años para su transformación y progreso.

Juan Miguel Fernández Muñoz

La Libertad De Actuar

6 Abril, 2011

elegir

“La existencia es la suma de todo lo que hicimos de nosotros mismos”. (André Luiz – Espíritu)

Estudiamos con la Doctrina Espírita que el hombre, puesto que tiene libertad para pensar, tiene también la de obrar y que su destino es el resultado de sus actos y pensamientos. Por lo tanto, es el arquitecto de su futuro.

Según el uso de su libre albedrío él fija su rumbo, prepara sus alegrías o sus dolores.

Sin embargo, su existencia estará sometida a diversas circunstancias de acuerdo con la programación que haya establecido con sus guías espirituales antes de su reencarnación. Si hay elección de pruebas en la Tierra, el Espíritu establecerá para sí mismo una especie de destino, de ahí que el libre albedrío no tenga una medida absoluta sino relativa.

Las condiciones sociales, así como los obstáculos, las malas compañías, las tentaciones, los sinsabores, son situaciones de su propia existencia predominando su soberana voluntad.

Puede nacer en un ambiente humilde pero, gracias a su perseverancia, triunfará sobre las dificultades encontradas. Podrá soportar las enfermedades con serenidad y resignación. Quizá sea tentado de diversas maneras, pero sólo se transformará en un delincuente si él lo desea.

El hombre es libre para escoger el tipo de vida que quiera llevar.

La libertad es la condición necesaria del alma humana, ya que sin ella no podría construir su destino.

A simple vista, la libertad humana parece ser muy limitada dentro del circuito de fatalidades que lo rodean: necesidades físicas, condiciones sociales, intereses, etc. Pero si considera con calma el problema en profundidad, verá que esta libertad es siempre suficiente para permitir superarlas con valor.

Recordemos que la libertad y la responsabilidad son correlativas en el ser y que aumentan con su progreso. La responsabilidad del hombre crea su dignidad y moralidad. Sin ella no sería más que un autómata, un juguete presa del entorno en el cual se desenvuelve.

El hombre es libre pero responsable y podrá realizar aquello que desee, aunque estará ligado inevitablemente al fruto de sus propias acciones.

Juan Miguel Fernández Muñoz

Convivir Es Ceder

12 Enero, 2011

ayudar

“Valore la solidaridad. Usted no podrá vivir sin los demás, aunque en la mayoría de los casos puedan ellos vivir sin usted”. (André Luiz – Espíritu)

Aquellos que somos observadores apreciamos en las diversas situaciones que atraviesan nuestra vida múltiples ocasiones que invitan a la reflexión.

Hace días advertíamos, al viajar en un medio de locomoción de nuestra ciudad, cómo al llegar al punto de destino las personas se agrupaban en la puerta de salida para descender. Al llegar al andén de la estación los individuos que deseaban a su vez penetrar en el vagón, lo impedían de tal manera que no era posible hacerse camino, si no era a base de empujosnes para poder salir.

Este incidente, que es considerado como habitual, se repite continuamente dando lugar a roces, enfrentamientos y malos modos de los viajeros que se desplazan en los transportes públicos de las grandes ciudades.

Las personas qye viden de espaldas a la convivencia desconocen que pertenecen a un conjunti armónico donde, apoyándonos los unos a los otros, todos somos necesarios para nuestra propia evolución, y marchan ignorantes por la vida absortos en sus pensamientos sin considerar los derechos de los demás.

Fue Gandhi quien señaló: “OJO POR OJO Y EL MUNDO QUEDARÁ CIEGO”.

La tolerancia y la paciencia son virtudes que el ser humano debe cultivar porque fortalecen la humildad, al tiempo que nos hacen comprender la necesidad de mejoramiento íntimo.

No se trata de ceder a las exigencias caprichosas que nos deparan, pero sí de analizar a dónde nos conduce nuestra obstinación y qué caminos se nos abren con nuestra flexibilidad.

Actuando así nuestro carácter se dulcificará al asimilar el Espíritu con más facilidad las buenas acciones. Mientras que aquellas otras que nuestra conciencia recoge servirán para perturbarnos debido a los errores cometidos y a la terquedad de nuestras malas decisiones.

Difícil es convivir, esa es la gran prueba que debemos superar entre unos y otros. Mientras despertemos a la fraternidad y pensemos egoístamente en nosotros, permaneceremos anclados, sin progreso espiritual.

Cedamos para recibir y así podremos abrir caminos a la tolerancia y al amor, sin ninguna necesidad de ser infelices.

Siempre hay tiempo para restaurar y corregir, comenzar y recomenzar. No se detenga, actúe, mejore, bendiga la vida y ella le hará feliz.

Juan Miguel Fernández Muñoz

La Literatura Espírita

12 Enero, 2011

literatura espírita

En los campos de la convivencia es necesario saber soportar a los demás para que seamos soportados.
(André Luiz – Espíritu)

Acostumbramos por nuestras inquietudes, siempre que se nos brinda la oportunidad, a visitar las librerías buscando algún libro que se nos haya “escapado” relacionado con los temas que nos sugestionan, los del espíritu.

Y nos asombra ver a gentes de todas las edades y condiciones sociales que entran y salen con un buen cargamento de ellos. Se lee y mucho, gracias a Dios.

Advertimos, no obstante, a todos aquellos que merodean alrededor de los libros de la Doctrina Espírita, viendo cómo no se animan a adquirirlos y observamos sus caras de superioridad que parecen pensar: “¿Qué me van a enseñar estos a mí?”
.
Y, como ese charlatán de pueblo que vende su mercancía a gritos, nos atreveríamos a invitarles a que se acercasen y y revolviesen, que seguro que encontrarían algo.

Les diríamos también que pierdan el miedo a hacer un poco el ridículo, así verían lo que pueden aprender.

Desde el otro lado en el que nos encontramos, se puede considerar erróneamente que la literatura espírita está formada por temas de fe dogmáticos y religiosos. Nada más lejos de la realidad. Encontramos las más diversas materias relacionadas con la vida física y espiritual, con la ciencia y la moral.

Así como la Física y la Química vinieron a revelar las leyes del mundo material, el Espiritismo vino a descubrir las otras leyes desconocidas hasta entonces, las que rigen las relaciones del mundo corporal y del mundo espiritual. Y como sus hermanas mayores de la Ciencia, no son menos leyes de la naturaleza, puesto que dan la explicación a aquellos fenómenos incomprensibles hasta ese día.

El Espiritismo no proclama ni milagros ni prodigios porque declara formalmente que no los produce, levantando así el velo de muchos misterios, dándoles una explicación lógica y racional.

Estudiando la Doctrina Espírita comprendemos que primero es conocer y más tarde creer a través del razonamiento.

Existe un axioma en la Doctrina de los Espíritus que dice: “Más vale rechazar nueve verdades que admitir una sola mentira”.

Los mismos Espíritus nos transmitieron, podemos decirlo así, que el Espiritismo caminaría junto a la Ciencia, dejando así abierta la puerta del conocimiento, puesto que no todo está revelado.

Desde el comienzo de la literatura espírita con la publicación de “El Libro de los Espíritus”, el 18 de abril de 1857 en París y codificado por Allan Kardec, esta no ha dejado de sorprendernos con la aportación de ilustres personalidades: Víctor Hugo, Arthur Conan Doyle, Oliver Lodge, Alfred Russell Wallace, Césare Lombroso, León Denis, William Crookes, Gustavo Geley, Gabriel delanne, Alejandro Aksakof y F.W. H. Myers, entre otros, sin contar las manifestaciones de los Espíritus que, a través de las comunicaciones mediúmnicas, nos hicieron llegar respuestas instructivas, inteligentes y variadas relacionadas con el ser humano.

Descubramos con nuestro propio esfuerzo todo aquello que nos rodea, sin dejarnos llevar por el fanatismo y comprenderemos lo importante que es el ser humano dentro de esta gran obra de Dios.

Juan Miguel Fernández Muñoz

¡No Soy Feliz!

22 Diciembre, 2010

felicidad

A lo largo de nuestras vidas habremos escuchado esta expresión repetidas veces no solamente a personas que por su angustiosa situación se podría considerar justificable, sino a muchas otras que gozan aparentemente de todo lo que ambicionaron en este mundo: riqueza, poder, posición, popularidad, etc. Y quizá alguno de los que les observan se pregunta: ¿qué le falta para ser feliz si posee todo?

La Doctrina de los Espíritus, a través del estudio, nos enseña que cuantos estamos encarnados en este planeta vivimos dominados fundamentalmente por el dolor y el sufrimiento debido al estado evolutivo en el que nos encontramos, recordándonos así que la Tierra es un mundo de “expiaciones y pruebas” donde debemos progresar espiritualemente con el esfuerzo ante la necesidad del libre desenvolvimiento individual. La libertad moral será proporcional al estado de avance del ser, colaborando asímismo en el mejoramiento general de la humanidad. La felicidad universal será el resultado definitivo de la evolución.

La gran mayoría de aquellas personas que disfrutan de “todo”, pero que sienten persistentemente un vacío interior, ni siquiera se plantearon la necesidad de adquirir, para incorporar a su amplio abanico de propiedades, la riqueza más natural y gratuita, la grandeza espiritual. Lucharon durante años para conquistar lo que era tangible y tocaban con las manos lo que podían mostrar a amigos y enemigos, engordando su orgullo y vanidad, olvidando que la felicidad no consiste en atesorar bienes materiales aquí en la Tierra. Bienes conquistados que no se podrán llevar al otro lado de la vida física, ignorando que el único equipaje que les acompañarça serán las virtudes y las imperfecciones que acumularon en su encarnación.

El Evangelio Según el Espiritismo, capítulo XXV, ítem 6, ya nos alerta al respecto: “No amontonéis tesoros en la Tierra, donde el orín y los gusanos los consumen, sonde los ladrones los desentierran y roban; mas amontonad tesoros en el cielo, donde ni el orín ni los gusanos los consumen, porque donde está vuestro tesoro, allí está también vuestro corazón”.

Cierto es que la riqueza es una de las pruebas más difíciles de superar. Ella nos predispone a cometer acciones que nos apartan del camino idóneo. Pero recordemos también que, gracias a ella y utilizándola debidamente, se puede adquirir el bagaje moral que nos hará regresar a la Patria Espiritual de forma mucho más apacible.

Si todos los que sienten la frase que encabeza estas palabras dedicasen tan sólo unos instantes de su tiempo para meditar sobre esta situación, elevando el pensamiento a lo Alto y buscando respuestas, estamos seguros que las encontrarían. Nuestros amigos, los Espíritus, observándonos con esperanza, se encuentran siempre dispuestos a colaborar en le bien. Ellos tienen la tarea de inspirar, intuir y caminar apartándonos del entorno materialista que nos domina y que nos tiene sumergidos en la negatividad. Tan sólo esperan nuestra llamada para acudir.

Juan Miguel Fernández Muñoz

Testigos De Un Gran Acontecimiento

13 Noviembre, 2010

11115292

Ha transcurrido mucho tiempo desde aquel año de 1.992, pero aún queda el eco para muchos espiritistas del II CONGRESO MUNDIAL DE ESPIRITISMO celebrado en el Palacio de Congresos del Paseo de la Castellana de Madrid, los días 27, 28 y 29 de noviembre, con la asistencia de alrededor de setecientas personas procedentes de diversas partes del mundo que llegaron con una gran ilusión a Madrid para compartir su ideal.

Fue el 3º Congreso Internacional realizado en nuestro país, habiendo sido celebrados los anteriores en Barcelona los años 1.888 y 1.934.

Bajo el lema “ESPIRITISMO, certero paradigma para la humanidad” y organizado por la Federación Espírita Española, se inició el Congreso a las 11 de la mañana del día 27 con el discurso inaugural de su Presidente Don Rafael González Molina que dio la bienvenida a la “familia espírita” resaltando este acontecimiento por la trascendencia que representaba de cara al futuro la presentación, después de tantos años de silencio público, el exponer y desarrollar temas relacionados con la Doctrina de los Espíritus, el Espiritismo.

Hermanos de las distintas regiones y autonomías de España: de Galicia, Asturias, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Extremadura, de las provincias vascas, de Cantabria, de Navarra y La Rioja, de Cataluña, Canarias, Baleares, Valencia, Murcia y Andalucía trajeron su presencia y el recuerdo de los antiguos movimientos espíritas de comienzo del siglo pasado.

También estuvieron presentes los representantes europeos de Alemania, Italia, Suiza, Suecia, Inglaterra, Portugal, Bélgica, Holanda y Francia la patria de Allan Kardec y lugar de nacimiento del Espiritismo. Los Congresistas procedentes
de Argentina, EE.UU., Uruguay, Colombia, Guatemala, México, Puerto Rico y Brasil enriquecieron la unión de este memorable acto.

No solamente estábamos presentes aquellos que podíamos observarnos con nuestros ojos físicos, sino todos los espíritus insignes que trabajaron y aún trabajan por la propagación y divulgación de la Doctrina Espírita: Amalia Domingo Soler, Miguel Vives y Vives, José María Fernández Colavida, el Vizconde Torres Solanot, Quintín López Gómez, Tomás Aguarod, el Profesor Asmara, entre otros muchos, que junto con León Denis, Gabriel Delanne, Cesare Lombroso, Richet, Crookes, Bezerra de Menezes y Humberto de Campos, paladines inquebrantables de la unión de los espíritas y de la unificación del movimiento, estuvieron acompañando a todos los asistentes.

En el discurso inaugural Don Rafael González Molina destacó la importancia que el Espiritismo significa y ha de significar para la humanidad y el papel irrepetible que Allan Kardec desarrolló para hacernos llegar su mensaje.

En este mismo acto le fue entregada una “placa conmemorativa” a Divaldo P. Franco, siendo designado Presidente de Honor del CME/92 por su labor de divulgación, que viajando a lo largo del tiempo y por tantas ciudades del mundo lleva su presencia de manera continua a España y Europa compartiendo su amplio saber doctrinario.

Rafael González Molina pronunció las siguientes palabras:

“Nadie, más y mejor, dedicó su tiempo y sus facultades espíritu-oratorias para despertar, en suelo español y europeo, el sentir doctrinario del Espiritismo.

Nunca, ningún otro ser, después de Allan Kardec, mereció tanto como Divaldo, por parte de los espíritas europeos. Es por ello que hacemos entrega a él en prueba que atestigua todo cuanto estamos diciendo. Divaldo, nuestro querido
hermano de muchos años, quizá de siglos, recibe nuestra dedicatoria, recibe nuestro abrazo y recibe el fuerte aplauso de todos cuantos vamos a asistir a este Acto memorable… ¡Dios te guarde!”.

Seguidamente Divaldo P. Franco dio paso a su conferencia inaugural desarrollando el lema del Congreso.

La Mesa Directiva del Congreso estuvo compuesta por: Genaro B. Rabanales de Guatemala, Benjamín Rodríguez de EE.UU., Janet Duncan de Inglaterra, Nestor Masotti de Brasil, Rafael González Molina de España, Manuel dos Santos de Portugal y Roger Pérez de Francia.

Benjamín Rodríguez y Carlos Campetti actuaron como los presentadores de este evento, siendo muchísimos los participantes que durante los tres días volcaron sus exposiciones en paneles, ponencias especiales, conferencias, debates, coloquios relacionados con la Doctrina codificada por Allan Kardec y que fueron desarrollados en los auditorios B y sala 6 bis, destacando Juan Antonio Durante, Raúl Teixeira, Marlene Rossi, Severino Nobre, Armando Vélez, María A. Pérez, el médium psico-pictórico José Medrado, Ney Prieto Pérez y Altivo Ferreira.

También participaron Heloísa Pires, Juvair Borges de Souza, Luiz Fuchs, Renee Leclaire, Domenico Romagnolo, Weimar Muniz de Oliveira, Irvenia Santi Prada, Elizabeth Rezende Nicodemos, Antonio Perri de Carvalho, Carlos Augusto Perandréa, Paulo Roberto Pereira da Costa, Teodoso Laussi Saco, Aristón Santana Telez, Durval Ciamponi, Cáio Atanacios P. Salama, acompañados además en temas libres por los españoles: Santiago Gené, Pedro Castellanos, Antonio Lledó Flor, Juan Miguel Fernández, Antonio Sánchez López, Amadeo Vila Figueras, Felicidad Mézcua, Francisco Muñoz Blanqué, José Manuel Meseguer, Enrique Molina Jiménez y Manuel Robles.

pensar

El objetivo fundamental del Congreso fue evidenciar al hombre (espíritu encarnado) la realidad de su existencia eterna e inmortal y una vez demostrada su pervivencia individualizada, la conveniencia de dirigir su vida dentro de las leyes ético-morales que parten de la Espiritualidad Mayor y llegan a nosotros a través de los amigos inmortales.

Los temas tratados fueron de lo más diversos relacionándose siempre con el Espiritismo: “La hora del ser”, “Aspectos fundamentales”, “El derecho a la luz del Espiritismo”, “Dimensión Cósmica del Centro Espírita”, “Aspectos evolutivos filogenéticos”, “El problema del ser ante el dolor”, “¿El Espiritismo responde a todas las cuestiones presentadas por la ciencia?”, “Pesquisas sobre la mediúmnidad de Chico Xavier”, “Psicografía a la luz de la grafoscopia”, “Transcomunicación Instrumental T.C.I.”, “Mediúmnidad yevidencias de la sobrevivencia del alma”, “Pasado y gestas; resurgimiento; futuro”, “Deuda con el Espiritismo”, “La reencarnación como base terapeútica”, “La familia como célula activa en el progreso de la sociedad”, “Un mundo más feliz para la humanidad”, “El Espiritismo en la actualidad”, “Reflexiones sobre las bienaventuranzas”, “La filosofía del trabajo de unificación”, entre otros.

Durante los días del Congreso Divaldo P. Franco, Raúl Teixeira y José Medrado estuvieron firmando autógrafos, conversando con los asistentes que les solicitaban y concediendo entrevistas para los periódicos y las revistas
especializadas que grabaron prácticamente casi todo el Congreso dando referencia posteriormente en sus páginas.

Asimismo las emisoras de radio de la capital estuvieron presentes, proporcionando así un ambiente festivo en torno al acontecimiento. Tras el Acto de clausura, bajo la intervención del Presidente del Congreso, fueron pronunciadas las palabras de despedida por los representantes de las Entidades Internacionales, Delegados y Grupos.

Aportando el broche de oro Divaldo P. Franco que finalizó con una conferencia conmemorativa que ensalzó el ánimo a cuantos estábamos presentes.

energías

Desearíamos finalizar este importante recuerdo citando el mensaje recibido mediúmnicamente la madrugada del 29 de noviembre de 1.992 por el médium psicógrafo, participante al Congreso en representación de Argentina: Juan
Antonio Durante:

“¡Hermanos en Cristo!, ¡Hermanos en Ideal!

La trascendencia de este momento que vivimos en ambos planos de la vida, nos llena de gozo, por establecer en la Tierra, los cimientos del edificio de vibrante accionar futuro, que establezca entre los hombres aún envueltos en la carcasa física la importancia del Espiritismo y velen por él, en el plano físico. Júbilo que acompañamos, puesto que desde nuestro lado ya estaban establecidas las bases necesarias para que ello se llevara a cabo.

Esto no nos libera del compromiso por cuánto, recién comienza un accionar del que no podemos establecer límites, porque el mismo se regirá por las necesidades que se manifiestan con el correr del tiempo y las distancias que separan las inquietudes de aquellos que laboren dentro de sus filas…

La hora es difícil, se establecen parámetros donde se entrechocan hábitos y costumbres, necesidades y carencias, obligaciones y derechos que no son atendidos. La necesidad de conducir al hombre a las formas ético-morales que lo induzcan a pensar en la vida inmortalista, obligan a un accionar inmediato y positivo, pues ya casi no existe tiempo material para poder prepararle para los grandes cambios que se avecinan, como impositivo indispensable que acompaña al advenimiento del III Milenio en donde el hombre dejará de ser el enemigo del hombre y donde el sentimiento de amor al prójimo, establecido como normativa por Jesús, será una realidad incuestionable. Pero hasta allá, hasta lograr esos objetivos, ¿cuánto será necesario realizar? ¿Cuánto camino a recorrer? ¡Cuánta siembra a producir en el campo árido del alma humana, tan necesitada de orientación y educación espiritual!

Pero no os desaniméis. El camino a recorrer, recién comienza y no titubeéis, pues no estaréis solos. A vuestro lado, estaremos siempre aquellos que, de una forma u otra y en cualquier latitud, nos hemos comprometido a acompañaros, en nombre de Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida.

Buen ánimo: El Espiritismo es alegría y esperanza y esta es la oportunidad que nos ofrece la Vida para resarcirnos de los graves compromisos que aún gravitan en la economía de nuestra conciencia.

Es mucho lo por hacer; no serán pocos los renunciamientos a que estaréis sujetos; las lágrimas a verter serán un lenitivo para el alma incomprendida que tendrá que luchar en medio de los lobos, pero amigos, que felicidad tan grande
es tener la consciencia de que estamos colaborando en la modificación de la Paz de la Tierra, que nuestro esfuerzo, contribuirá a apresurar el cambio del planeta, para que pase a ser el de regeneración, que establecieron las Voces del Cielo y que prometieron al Maestro Kardec como reza en la Codificación. Conque, prosigamos, sin cansancios, ni deservicios. La hora de nuestro accionar ha sonado y no podemos perder la oportunidad valiosa que se nos
ofrece.

Con la seguridad que tenemos de que “todo trabajador es merecedor de su salario”, rogamos al Señor de la Vida, que les pague con monedas de Luz y de Paz, el esfuerzo demandado.

Fraternalmente: Amalia Domingo Soler, Bezerra de Menezes, Fernández Colavida,Cosme Mariño y otros espíritus espíritas comprometidos con el Señor Jesús”.

Mensaje De Bezerra De Menezes

24 Septiembre, 2010

El Capítulo XVIII de el libro “El Génesis” de Allan Kardec del año 1868, se desarrolla bajo el título “Los Tiempos Han Llegado”, siendo el primer anuncio taxativo que tenemos sobre el cambio planetario que está aconteciendo en estos momentos hacia un mundo de regeneración.

Crisis económica a nivel mundial, conflictos bélicos inacabables unos, nuevos otros, conflictos sociales por doquier, cambio climático, desastres naturales de cualquier naturaleza, desastres ecológicos, entre otros acontecimientos, son los claros indicios en este siglo XXI de la mudanza de un Planeta de pruebas y expiaciones hacia un planeta de regeneración.

Es preciso construir un nuevo hogar, sin embargo, es imperioso hacerlo sobre sólidas bases para construir sobre la firmeza. Esta firmeza únicamente acontece con la reforma íntima y moral de cada uno de nosotros y por ende, con la reforma íntima y moral de la humanidad pues la causa primera de tantos desastres actuales en todos los niveles, es sin duda alguna, la falta de reforma moral que hemos tenido durante tantos siglos y que hoy día ya nos “pasa factura”.

Bezerra de Menezes, a través de la mediumnidad de Divaldo P. Franco nos ha ofrecido un destacado mensaje relativo a toda esta situación a fin de que podamos reflexionar sobre ello una vez más.

Los tiempos han llegado, los tiempos apremian, es preciso reformarnos. Este es el mensaje de Bezerra de Meneses.

Bezerra

Hijos del Alma: que Jesús nos bendiga.

El siglo XXI continúa elevándose a la más alta tecnología desbravando los infinitos horizontes de la ciencia.

Antiguos misterios del conocimiento son desvelados. Enigmas, que permanecían incomprensibles, son descifrados, y el materialismo sonríe mofándose de los mensajes sublimes del amor.

Paradójicamente, los avances respetables de esas áreas del intelecto no engañaron modificar las situaciones traumáticas que tienen lugar en el orbe, en la actualidad. En el auge de las conquistas de las inteligencias, permanecen las convulsiones sociales unidas a las convulsiones planetarias en el momento de la gran transición que pasa la Tierra amada por todos nosotros.

De un momento para otro, una erupción volcánica revienta las capas que ocultan el magma, y las cenizas – lanzadas por encima de 10 mil metros de la superficie terrestre – modifican todo el paisaje europeo amenazando las comunicaciones, los transportes, mientras se piensa en otras y continuas erupciones que pueden venir marcadas por gases venenosos o por lava candente… Fenómenos de tal monta pueden ser detectados, pero no impedidos, demostrando que la vaguedad de la inteligencia no puede ultrapasar la sabiduría de las leyes cósmicas establecidas por Dios.

Y Gaia – la gran madre planetaria– se retuerce, mientras en su superficie la violencia irrumpe en cascadas, amenazando la estabilidad de la civilización: política, económica, social y, sobretodo, moral, caracterizando estos como los días de las antiguas Sodoma y Gomorra de los apuntes bíblicos…

Se podría creer que el caos sería la conclusión final ineludible, sin embargo, la barca terrestre que navega los horizontes inmensos del cosmos no se encuentra sin rumbo.

Jesús está al timón y sus arquitectos divinos comandan los movimientos que le producen la alteración de la masa geológica, mientras se operan las transformaciones morales.

Iniciada la era nueva, surge, en este mismo siglo XXI, el periodo pre anunciador de la paz, de la fe religiosa, del arte y de la belleza, del bien y del deber.

Señalando ese periodo de transformación estamos invitados, encarnados y desencarnados, a contribuir en favor del adelanto que nos llega de forma compleja, sin embargo bien direccionada.

Avancemos con las huestes del Consolador en la dirección del puerto del mundo de regeneración.

Sean nuestros actos señalados por las preferencias de Jesús, de tal forma que se definan las directrices comportamentales.

…Y que todos puedan identificarnos por la manera como enfrentaremos sinsabores y angustias, testimonios y holocaustos, a la semejanza de los cristianos primitivos que vivieron, guardadas las proporciones, periodo equivalente, instaurando en la Tierra el Evangelio libertador, desfigurado en los últimos diecisiete siglos, mientras, con Allan Kardec, surgió el Consolador trayéndonos Jesús de vuelta.

Es comprensible, por lo tanto, que los espíritus comprometidos con el pasado delictivo intenten implantar el desorden, establecer el desequilibrio de las emociones para que pontifique el mal, en la versión mitológica de la perturbación demoníaca.

En nombre de la luz inapagable de aquellos importantes días de la Galilea, particularmente durante la sinfonía incomparable de las bienaventuranzas, demostremos que la nuestra es la fuerza del amor y nuestras reflexiones en el mundo íntimo trabajan por nuestra iluminación.

Los días actuales, como en el pasado, amar es ver Dios en nuestro prójimo; meditar es encontrar Dios en nuestro mundo íntimo, a fin de esparcir la caridad en la dirección a todas las criaturas humanas.

Trabajar, por lo tanto, el mundo íntimo, no temer cualesquiera amenazas de naturaleza calamitosa a través de las grandes destrucciones que forman parte del adelanto y de la renovación, o aquellas de dimensión no menos significativa en la intimidad doméstica, en los conflictos del sentimiento, demostrando que la luz del Cristo brilla en nosotros y nos conduce con seguridad.

Eurasia, cansada de tantas guerras, de destrucción, de la ceguera materialista, de los continuos holocaustos de razas y de etnias, de gobiernos arbitrarios y perversos, clama por Jesús, como el mundo todo necesita de Jesús. Sus emisarios, de Krishrna la Bahá’u’lláh, de Moisés a Allan Kardec, de Buda a los peregrinos de la no violencia, de Mahoma a los pacificadores musulmanes, todos esos, ministros de Jesús, le preparan, a través de los milenios, el camino para que a través del Consolador – aún sin cambios de directrices filosóficas o religiosas – predomine el amor.

Sean celebradas y vividas la creencia en Dios, en la inmortalidad, en las vidas o existencias sucesivas, haciendo que las criaturas se den las manos construyendo el mundo de regeneración y de paz por el que todos anhelamos…

Jesús, mis hijos, ayer, hoy y mañana, es nuestra brújula, es nuestro puerto, es la nave que nos conduce con seguridad a la plenitud.

Porfiad en el bien a cualquier precio. Una existencia corporal, por más larga, es siempre muy breve en el reloj de la inmortalidad. Sembrad, por lo tanto, hoy el amor, redimiéndoos de los equívocos del ayer con seguridad, ahora, en la certeza de que estos son los sublimes días del gran cambio para mejor.

Aún derramaremos mucho llanto, oiremos muchas profecías alarmantes, pero la Tierra saldrá de ese proceso de transformación más feliz, más depurada, con sus hijos dichosos rumbo para un mundo superior en la escalada evolutiva.

Saludamos a todos los compañeros de los diversos países aquí reunidos, y en nombre de los Espíritus que forman parte del equipo del Consolador, exoramos al Maestro inovolvidable que prosiga bendiciéndonos con su paz, en la certeza de que con Él – el amor no amado – venceremos todos los obstáculos.

Mucha paz, hijos del alma y que Jesús permanezca con nosotros.

Son los votos del servidor paternal y humildísimo de siempre,

Bezerra

(Mensaje psicofónico recibido por el Médium Divaldo Pereira Franco en la mañana de 9 de Mayo de 2010, en el encuentro del Consejo Espírita Internacional, reunido en Varsovia, Polonia).

La Presencia De Los Espíritus En Nuestras Vidas

23 Marzo, 2010

Espíritus

Sabemos, gracias a la Doctrina Espírita, de la influencia de los Espíritus sobre los acontecimientos de la vida. Conocemos que ejercen a través del pensamiento un poder directo en muchas de las acciones que emprendemos. Y también entendemos que nunca se apartan de las Leyes de la Naturaleza a la hora de influir sobre nosotros.

Al pensar así, podríamos considerar que ponen limitaciones a nuestros actos, porque nos sentimos observados. Pero por el contrario, consideramos que puede ser posiblemente un freno a nuestras incorrectas realizaciones, ya que se nos auxilia de manera eficaz en nuestro vivir al precisar su ayuda y recibir orientación a través de las intuiciones e inspiraciones que percibimos, sin coartar la propia libertad de elegir.

Cierto día, hace ya algunos años, tras la conferencia que habíamos impartido en un querido Grupo Espírita de Andalucía, correspondíamos durante el coloquio a las preguntas que se nos estaban formulando, cuando una persona que había estado presente en el acto nos comentó:

“Me sorprende mucho que hable usted con tanta naturalidad de los Espíritus y el “mundo espiritual”, ya que para mí esto no está tan claro”.

Seguidamente, tras disculparnos, le contestamos que la manera de hablar y de sentir emanaba instintivamente de nuestro íntimo gracias al razonado conocimiento que hemos adquirido a través del estudio y las experiencias vividas a lo largo de los años y que los Espíritus habían hecho germinar en nuestra vida.

Y esta manera de expresión, este sentimiento, acompañado del alimento espiritual, es lo que desearíamos contagiar de modo claro a familiares, amigos y a todos aquellos que conviven junto a nosotros. Porque bien es cierto que cada ser humano, cada espíritu encarnado, tenemos cerca un Espíritu protector que nos vela. Pero recordemos, también, que nuestros malos pensamientos y actos podrán atraer a espíritus imperfectos que se unirán con el fin de alejarnos del buen camino en cuanto se les presente la ocasión.

Será entonces cuando se creará un enfrentamiento entre el bien y el mal, que llevará al hombre el desenlace, en función de la lucha íntima que él, y solamente él, marcará su decisión y su sintonía.

Sí, los Espíritus están presentes en nuestras vidas, pero nosotros seremos quienes decidiremos con el comportamiento, si será beneficioso o perjudicial para nuestra evolución espiritual.

Juan Miguel Fernández Muñoz

¿Para Cuándo?

23 Marzo, 2010

Voluntad

Hace ya algunos años escuchábamos una historia que deseamos relatar, puesto que nos era muy peculiar por la reiteración a la que se presta el comportamiento de muchos llamados por sí mismos “espiritistas” a lo largo de sus vidas.

Nos comentaban cómo el personaje de esta narración, al que llamaremos Alberto, fue aplazando, a pesar de su buena intención, su incorporación a las tareas que la Doctrina Espírita ofrece a todos aquellos que desean colaborar en su divulgación.

Él se había entusiasmado con el “descubrimiento” y deseaba hacer todo lo posible para hacerla llegar a sus familiares y amigos, con el fin de que experimentasen la paz interior que a él le había proporcionado. Sin embargo su participación seguía siendo muy escasa a la hora de compartir el trabajo con el Grupo Espírita al que estaba afiliado.

Ya en tiempos de su madurez, Alberto, argumentaba a los compañeros del Centro que se encontraba absorbido por el trabajo laboral. En su empresa precisaban de gente dedicada por entero a su profesión y gracias a su esfuerzo y dedicación tenía muchas posibilidades de ascender de categoría dentro de la entidad.

Efectivamente tras unos años, en los cuales había ido postergando su esperada incorporación al grupo de trabajo del Centro Espírita, por el que él simpatizaba en su ciudad, fue ascendido a gerente.

Iba transcurriendo el tiempo y la atención a la empresa, debido a su elevado cargo, le ocupaba prácticamente todas las horas del día.

Muy de tarde en tarde, visitaba las reuniones mediúmnicas y prometía que en fecha muy próxima, cuando se jubilase, sería el momento más adecuado para participar de manera más continuada.

Y llegó el esperado momento de la jubilación anticipada que él esperaba. En su empresa querían personal más joven, aires nuevos que oxigenase el entorno empresarial y él llevaba ya muchos años en su dirección.

Sin embargo, ¡qué felicidad! Felicidad, porque ahora podría por fin gozar de la vida a la que no había tenido acceso por su agotador trabajo. Había pasado por ella sin haber saboreado las cosas bellas del espíritu. Sería este el momento, aún tenía muchas ilusiones y ganas de vivir.

Y en las cosas bellas de la vida que él había proyectado, surgió, con todo el cariño, la dedicación del tiempo a cuidar de sus nietos, fieles reflejos de sus hijos, de cuya compañía y amor no había podido disfrutar antes.

Pasaron tan solo unos meses y un día llegó la noticia; Alberto había cumplido su tiempo en la Tierra. Había desencarnado y nunca, por un motivo u otro, se había incorporado a las tareas del Grupo Espírita de su ciudad.

Transcurrió un tiempo y un buen día Alberto fue invocado en una reunión mediúmnica realizada por sus antiguos compañeros. Y Alberto, gracias al Plano Superior, se manifestó. Ahora se encontraba ligado, imantado espiritualmente a su familia física y cuidaba de ella.

Inconscientemente a pesar del conocimiento que se suponía debía tener, estaba retrasando así su evolución hacia esferas más sutiles, alejadas de este material mundo. A través de diálogo, surgido en la adoctrinación, se le hizo ver la necesidad de comenzar a realizar algo más positivo para su Espíritu. Fue muy laborioso hacerle comprender, por su insistencia, el perjuicio que él mismo estaba creándose.

Gracias a la ayuda de sus compañeros espiritistas y los Espíritus Mentores, Alberto por fin, comprendió que no debía permanecer más tiempo de momento junto a su familia física y emprendió el camino hacia su nueva vida.

No deseamos reprochar a Alberto su comportamiento, puesto que hemos de respetar el “libre albedrío” que Dios concede a todos sus hijos. Tan solo pretendemos despertar las mentes dormidas de aquellos que todavía no vivieron la realidad de su Espíritu y con ello se retrasan, aquí y allá, en el camino evolutivo hacía el Padre.

Juan Miguel Fernández Muñoz