¿Coincidencia O Reencarnación?

12 julio, 2014 por admin Dejar una respuesta »

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En numerosas ocasiones perdemos la perspectiva estudiando las cosas de forma aislada. Sin embargo, cuando un acontecimiento histórico es comparado con otro de similares características, y de pronto se revelan extraordinarias e inauditas coincidencias, la sombra de la duda comienza a planear respecto de cómo se está escribiendo el guión de la historia de la Humanidad.

Por ejemplo el cúmulo de insólitas coincidencias que rodearon los asesinatos de dos de los presidentes más populares de la historia de los Estados Unidos, Abraham Lincoln (1.809-1.865) y John Fitzgerald Kennedy (1.917-1.963), es sencillamente asombroso. ¿Qué misterio indescifrable encierra este anormal paralelismo de hechos y acontecimientos? No lo sabemos, pero hay algo muy claro, como decía Albert Einstein “Dios no juega a los dados con el mundo”, porque lo que a continuación pasamos a detallar no puede tratarse, de ninguna manera, de simples coincidencias. Juzgue usted mismo.

1. Abraham Lincoln fue elegido por vez primera para el Congreso en 1.846, y John F. Kennedy exactamente cien años después.

2. Lincoln fue designado como 16º presidente de los Estados Unidos el 6 de noviembre de 1.860. Kennedy fue el 35º presidente el 8 de noviembre de 1.960.

3. John Wilkes Booth, el asesino de Abraham Lincoln, nació en 1.839, mientras que Lee Harvey Oswald, asesino material del presidente John Fitzgerald Kennedy, nació en 1.939. Ambos personajes eran nativo del Sur.

4. El mismo día de 1.865 en que fue asesinado Lincoln, éste comentó con uno de sus íntimos William H. Crook: “Creo que hay hombres que quieren matarme… Y no hay duda de que lo harán… Si han de hacerlo será imposible evitarlo”. Y horas antes en 1.963 de la trágica muerte, Kennedy comentó con su esposa Jacqueline y con uno de sus consejeros personales Ken O´Donell: “ Si alguien estuviera resuelto a matar al presidente de los Estados Unidos no le sería difícil. Todo lo que tiene que hacer es subir un día a un edificio alto con un rifle telescópico; nadie podrá evitarlo”.

5. Ambos asesinatos ocurrieron en viernes.

6. Las muertes de ambos mandatarios fueron presenciadas por sus esposas.

7. Los dos murieron de un balazo en la cabeza que les dispararon por la espalda.

8. Booth cometió un magnicidio en un teatro y se refugió en un almacén. Mientras que Oswald disparó contra Kennedy desde la ventana de un almacén y se ocultó en un teatro.

9. El secretario de Lincoln (apellidado Kennedy), aconsejó a éste con reiteración, que no acudiera al teatro Ford, mientras que el secretario de Kennedy (apellidado Lincoln) desaconsejó a éste el viaje a Dallas.

10. Lincoln fue asesinado en el teatro Ford. Kennedy lo fue en un automóvil de la Ford Motor Company: modelo Lincoln.

11. Los sucesores de ambos presidentes se apellidaban Johnson.

12. Ambos políticos representaban a los “demócratas del Sur”.

13. En ambos casos, los sucesores también habían sido miembros del Senado.

14. El sucesor de Lincoln (Andrew Johnson) nació en 1.808 y el de Kennedy (Lindon Johnson) en 1.908. Ambos sureños.

15. Tras su detención, ambos asesinos fueron muertos en extrañas circunstancias sin haber podido ser juzgados.

16. Se sospecha, con bastante fundamento, que tanto Booth como Oswald tuvieron cómplices, cuyos nombres nunca salieron a la luz, ya que en ambos casos surgieron “espontáneos vengadores” que les mataron antes de ser juzgados.

17. Los apellidos Lincoln y Kennedy constan de siete letras.

18. Los nombres de sus respectivos sucesores (Andrew Johnson y Lindon Johnson) constan, respectivamente, de trece letras.

19. Los nombres de los criminales (John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald) poseen cada uno quince letras.

20. Tanto Lincoln como Kennedy eran fervientes defensores de los derechos civiles.

21. Las esposas de ambos presidentes perdieron un hijo mientras residían en la Casa Blanca.

22. El hijo de Lincoln y el hermano de Kennedy se llamaban respectivamente Robert.

23. Tras la muerte de Lincoln, su hijo quemó una serie de cartas y documentos de su padre, justificando esta acción con las siguientes palabras: “…no conduce a nada su publicación… Concierne a un hombre que desempeñó cierto papel en la muerte de mi padre… un miembro de la Administración…” Tras la muerte de Kennedy, su hermano Robert (muerto más tarde en extrañas circunstancias), procedió de forma similar.

¿Cómo es posible que se repitan, justo cien años después, ya no sólo hechos idénticos, sino incluso fechas y nombres de los protagonistas?
Los asesinatos de Abraham Lincoln y John Fitzgerald Kennedy están plagados de asombrosas coincidencias y similitudes que no pueden explicarse de modo alguno.

Juan Miguel Fernández Muñoz

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