Archivado en 12 enero 2011

Convivir Es Ceder

12 enero, 2011

ayudar

“Valore la solidaridad. Usted no podrá vivir sin los demás, aunque en la mayoría de los casos puedan ellos vivir sin usted”. (André Luiz – Espíritu)

Aquellos que somos observadores apreciamos en las diversas situaciones que atraviesan nuestra vida múltiples ocasiones que invitan a la reflexión.

Hace días advertíamos, al viajar en un medio de locomoción de nuestra ciudad, cómo al llegar al punto de destino las personas se agrupaban en la puerta de salida para descender. Al llegar al andén de la estación los individuos que deseaban a su vez penetrar en el vagón, lo impedían de tal manera que no era posible hacerse camino, si no era a base de empujosnes para poder salir.

Este incidente, que es considerado como habitual, se repite continuamente dando lugar a roces, enfrentamientos y malos modos de los viajeros que se desplazan en los transportes públicos de las grandes ciudades.

Las personas qye viden de espaldas a la convivencia desconocen que pertenecen a un conjunti armónico donde, apoyándonos los unos a los otros, todos somos necesarios para nuestra propia evolución, y marchan ignorantes por la vida absortos en sus pensamientos sin considerar los derechos de los demás.

Fue Gandhi quien señaló: “OJO POR OJO Y EL MUNDO QUEDARÁ CIEGO”.

La tolerancia y la paciencia son virtudes que el ser humano debe cultivar porque fortalecen la humildad, al tiempo que nos hacen comprender la necesidad de mejoramiento íntimo.

No se trata de ceder a las exigencias caprichosas que nos deparan, pero sí de analizar a dónde nos conduce nuestra obstinación y qué caminos se nos abren con nuestra flexibilidad.

Actuando así nuestro carácter se dulcificará al asimilar el Espíritu con más facilidad las buenas acciones. Mientras que aquellas otras que nuestra conciencia recoge servirán para perturbarnos debido a los errores cometidos y a la terquedad de nuestras malas decisiones.

Difícil es convivir, esa es la gran prueba que debemos superar entre unos y otros. Mientras despertemos a la fraternidad y pensemos egoístamente en nosotros, permaneceremos anclados, sin progreso espiritual.

Cedamos para recibir y así podremos abrir caminos a la tolerancia y al amor, sin ninguna necesidad de ser infelices.

Siempre hay tiempo para restaurar y corregir, comenzar y recomenzar. No se detenga, actúe, mejore, bendiga la vida y ella le hará feliz.

Juan Miguel Fernández Muñoz

La Literatura Espírita

12 enero, 2011

literatura espírita

En los campos de la convivencia es necesario saber soportar a los demás para que seamos soportados.
(André Luiz – Espíritu)

Acostumbramos por nuestras inquietudes, siempre que se nos brinda la oportunidad, a visitar las librerías buscando algún libro que se nos haya “escapado” relacionado con los temas que nos sugestionan, los del espíritu.

Y nos asombra ver a gentes de todas las edades y condiciones sociales que entran y salen con un buen cargamento de ellos. Se lee y mucho, gracias a Dios.

Advertimos, no obstante, a todos aquellos que merodean alrededor de los libros de la Doctrina Espírita, viendo cómo no se animan a adquirirlos y observamos sus caras de superioridad que parecen pensar: “¿Qué me van a enseñar estos a mí?”
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Y, como ese charlatán de pueblo que vende su mercancía a gritos, nos atreveríamos a invitarles a que se acercasen y y revolviesen, que seguro que encontrarían algo.

Les diríamos también que pierdan el miedo a hacer un poco el ridículo, así verían lo que pueden aprender.

Desde el otro lado en el que nos encontramos, se puede considerar erróneamente que la literatura espírita está formada por temas de fe dogmáticos y religiosos. Nada más lejos de la realidad. Encontramos las más diversas materias relacionadas con la vida física y espiritual, con la ciencia y la moral.

Así como la Física y la Química vinieron a revelar las leyes del mundo material, el Espiritismo vino a descubrir las otras leyes desconocidas hasta entonces, las que rigen las relaciones del mundo corporal y del mundo espiritual. Y como sus hermanas mayores de la Ciencia, no son menos leyes de la naturaleza, puesto que dan la explicación a aquellos fenómenos incomprensibles hasta ese día.

El Espiritismo no proclama ni milagros ni prodigios porque declara formalmente que no los produce, levantando así el velo de muchos misterios, dándoles una explicación lógica y racional.

Estudiando la Doctrina Espírita comprendemos que primero es conocer y más tarde creer a través del razonamiento.

Existe un axioma en la Doctrina de los Espíritus que dice: “Más vale rechazar nueve verdades que admitir una sola mentira”.

Los mismos Espíritus nos transmitieron, podemos decirlo así, que el Espiritismo caminaría junto a la Ciencia, dejando así abierta la puerta del conocimiento, puesto que no todo está revelado.

Desde el comienzo de la literatura espírita con la publicación de “El Libro de los Espíritus”, el 18 de abril de 1857 en París y codificado por Allan Kardec, esta no ha dejado de sorprendernos con la aportación de ilustres personalidades: Víctor Hugo, Arthur Conan Doyle, Oliver Lodge, Alfred Russell Wallace, Césare Lombroso, León Denis, William Crookes, Gustavo Geley, Gabriel delanne, Alejandro Aksakof y F.W. H. Myers, entre otros, sin contar las manifestaciones de los Espíritus que, a través de las comunicaciones mediúmnicas, nos hicieron llegar respuestas instructivas, inteligentes y variadas relacionadas con el ser humano.

Descubramos con nuestro propio esfuerzo todo aquello que nos rodea, sin dejarnos llevar por el fanatismo y comprenderemos lo importante que es el ser humano dentro de esta gran obra de Dios.

Juan Miguel Fernández Muñoz